Club Ferrocarril - Luján

“Uno trata de darle a los socios un buen pasar. Al club vengo a buscar amigos no enemigos. Para eso me quedó en mi casa. Acá la gente convive”. Las palabras de Benedicto Hernández son reales. Lo innato del club de barrio donde en viejas épocas la cantina era cómplice de encuentros todavía sigue latente dentro de las paredes de Ferro. Completas las mesas redondas, la sala llena, el cantinero atendiendo de forma amable, los socios conversan, ríen, comparten. Dedican su tiempo con simpatía en las distintas actividades que el club les brinda. Desde cada rincon se observa una gran familia, de esas que se eligen, que lleva la huella de la pasión por el deporte y la amistad.

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En 1925, un grupo de trabajadores del ferrocarril de la vieja estación inaugurada en 1864 (que luego fue reemplazada por la nueva estación en 1914) le dieron nacimiento al club deportivo. Estos, que se dedicaban a la reparación de máquinas, en sus descansos imaginaron lo hermoso que sería tener un club en el cual pudieran practicar el apreciado deporte. Así, dieron origen al club Ferrocarril en la habitación de don Pedro Catoggio, encargado en encomiendas (que vivía en un vagón junto a Bachino ya que no eran oriundos de la ciudad). Se cree que fue allí donde se escribió el acta de fundación. En los alrededores no había nada, todo era descampado. A partir de ese momento, la pelota de cuero entonaba su pique en cada entrenamiento de los empleados del ferrocarril.

 

Los ferroviarios que organizaron el club, en su mayoría pertenecían al galpón de máquinas del Ferrocarril Oeste, nombre que se pensó en un principio. Pero en ese galpón además, entraba el Central Argentino, hoy línea Mitre, para limpieza y reparación de máquinas. En un comienzo, ambos no se ponían de acuerdo en el nombre del club naciente. Había dos posturas: Ferroviario Club, postura de Vallejo, y Club Atlético Ferrocarril, postura de Bachino. En el sorteo, 18 a 17 ganó Club Atlético Ferrocarril. Además, había también enfrentamiento con respecto a los colores. Los primeros, querían blanco y rojo, y el grupo de Bachino verde y rojo, tomados de las banderitas de los señaleros (antes, el guarda flameaba una bandera para indicar que el tren estaba listo para salir). Ganó con la misma cantidad de votos el segundo grupo.

 

Entre Lorenzo Casey, 33 Orientales, Granaderos y Victoria el club tuvo su cancha, en el predio donde se situaba el baldío de don Larroquete. También, en esa manzana se ubicaba el palomar de los Olmos, por lo que muchos identificaban a Ferro con “el equipo del Palomar”. La fecha de fundación data el 6 de mayo de 1925. La primera sede del club se estableció en la “Casa Azul”, propiedad de los Olmos y denominada así en el barrio.

 

Hoy, las instalaciones se encuentran ubicadas en Avenida España esquina Rawson, a pocos metros de la estación de ferrocarril. El predio era propiedad de los Cuaguila, conformado por un gran rancho en el cual su terreno ocupaba toda la manzana y lo dividían de las calles amplias ligustrinas. Anteriormente a esto, habían conseguido una vieja sodería, base para hacer reuniones, fiestas barriales y sorteos. Estos últimos cumplían la función de recaudar dinero para construir el nuevo edificio. Ferro fue solo deportivo hasta que en 1930 se trasladaron a este nuevo lugar. A partir de ese momento comenzó a llamarse social y deportivo.  La cancha estaba ubicada entre las calles Yrigoyen, Muñiz, Rawson y Güemes, además, junto a la de futbol se encontraban dos canchas de bochas. Contaba con una cantina inmensa, y la sede era participe de grandes fiestas bailables, donde en los inicios el piso era de tierra, al que cubrían con lonas y le ponian talco para poder deslizar. El escenario, que se encuentra en el salón grande, contó con la presencia de grandes músicos y orquestas, ya que fue uno de los primeros de la ciudad, construido luego del teatro Trinidad Guevara.

 

Su primer presidente, de forma provisoria, remite a don Pedro Cattogio. Inmediatamente se conformó el equipo de fútbol, el cual al año siguiente ya había conseguido su primer campeonato local. Las camisetas a rayas con los colores que caracterizaban al club, fueron adquiridas bajo forma de fiado en la conocida Casa Galli. El título lo consiguieron luego de disputar un partido en la antigua cancha de Luján contra Jorge Newbery. Calzados con alpargatas bigotudas, el equipo estaba formado por Ovidio Rolla, Emilio Gregorio Landi (capitán), Alfredo Isacchi, Luis Orlando, Bécker (El alemán), Domingo Romano, Jesús Marmoria, Jaureguiberry, Enrique Ferrari, Titín Barca y Vicente Petrelli.  Su presidente en ese entonces era Lorenzo Garabelli.

 

Para construir “La republica de la estación”, llamado así por Benedicto, uno de los dirigentes con más historia dentro del club, se hicieron diversas actividades: en su gran mayoría eran rifas. Así, se edificó la cancha de paddle, que fue la segunda cancha en crearse en nuestra ciudad, con el sorteo de un auto, respaldado por demás premios, en el que solo fueron puestos a la venta 100 números. La definición de la cifra ganadora surgió de los bolilleros de la escuela maristas en presencia de escribanos. También, en otras ocasiones se habían sorteado motos, autos y hasta un departamento en Mar del Plata.

 

A fines de la década del 50 se hizo una rifa grande: 40 mil números. Algunos miembros de la comisión directiva, como Cortazzo, Portaluppi y Bertolino, salieron a vender el sorteo por la provincia de buenos aires ya que tenían la misma cantidad de números que la lotería nacional. El premio era un Ford Taurus inglés, que pertenecía a un empresario de Capital Federal, al presidente de Boca Jr. Alberto J. Armando. Para adquirir la compra del vehículo, la autoridad máxima del club Ferro en esa época, Raimundo Fernández, entregó la garantía de propiedad de su casa. Quince días antes, ya vendidos todos los números, se agregan 5000 números la lotería nacional. Esto significó salir a recorrer otra vez la provincia. Pero solo lograron vender  la mitad. En esos días se acercó un señor desde La Pampa junto a un abogado para reclamar el número del sorteo, pero como este se había postergado para quince días posteriores el reclamo no tuvo sentido. Y el número ganador quedó sin vender. Por lo tanto, la rifa más 30 mil ladrillos que había donado Steverling para el edificio ayudó a construir la mampostería, sin ventana, ni puertas, ni piso. Con posteriores rifas se hicieron los arreglos que faltaban, ya que todos los dirigentes se preocuparon por seguir adelante con la construcción.

 

La comisión directiva en la actualidad está integrada por: Carlos Suarez (presidente), Marcelo Rossi (vicepresidente), Benedicto Hernández (secretario), Juan C. Bertolino (secretario de actas), Roberto F. Ricardo (tesorero), Adolfo Ibarra (protesorero), José Luis Hernández (vocal tít. 1º), Roberto Salituri (vocal tít. 2º Fernando Martín (vocal tít. 3º), José Maisonavo (vocal tít. 4º), Juan C. Salituri (vocal sup. 1º), Osvaldo Scarzo (vocal sup. 2º), José Inghiotti (vocal sup. 3º), Eduardo Revello (revisor de cuentas 1º), Gustavo Altoé (revisor de cuentas 2º) y Enrique Cipolla (revisor de cuentas 3º).

 

En los últimos años se hicieron varios arreglos: se refaccionó la parte de la cantina, a la cual le bajaron el techo, le colocaron aire acondicionado y dos LCD donde los socios se reúnen con frecuencia a mirar partidos de futbol y carreras de autos. Además, en el quincho, se cambió el portón de la entrada, se amplió la parrilla, se puso una exhibidora, un horno pizzero, una cocina industrial, se cambió la iluminación y se puso un televisor. Y por último, se trasladó la secretaría: donde está actualmente funcionaba hace tiempo la peluquería de Oscar Roveta, un servicio para socios (con descuento) y no socios.

 

Luego de haber llegado a contar con alrededor de 900 socios, en la actualidad la suma es de más de 300. Un dato curioso es que ya no queda en el club ningún socio que viva sobre la calle Av España. Hoy en día los socios, y no socios, pueden disfrutar de diferentes actividades: taekwondo, bochas, paddle, kick boxing, y gimnasio. Atrás quedaron deportes como el futbol, el cual conlleva un gasto enorme de mantenimiento y se hizo imposible a partir de los años 60, y también el básquet, que alguna vez se entrenó en donde está ahora la cancha de paddle y donde el club se vio campeón con el grupo conformado por las mujeres del barrio.

 

Las instalaciones pueden ser utilizadas por toda la comunidad. Los salones se alquilan. El club en estos momentos forma parte del proyecto construyendo redes, un emprendimiento del banco creedicop, junto a organizaciones sin finés de lucro que colaboran con nuestra ciudad.Además, el establecimiento ha sido cedido a diferentes instituciones: municipalidad, torneos bonaerenses, bingos escolares, o a escuelitas de futbol en la entrega de premios de fin de año. Por otro lado, colaboran con socios y no socios atravesados por problemas de salud. Esto lo hacen mediante rifas, tallarinadas, o festivales. Tambien, hace seis años un lunes por mes agasajan a los socios que cumplieron años en esos dias con una cena en la parrilla.

 

Las bochas fue otro de los deportes iniciados con el futbol que fue desapareciendo. El cual, en sus buenas épocas, requería estar una semana antes anotado en la pizarra para poder jugar. Con el 89ª aniversario se formaron equipos para hacer un campeonato en donde se invitó a participar a otros clubes de la ciudad. Doce instituciones deportivas del partido constituidos por socios que antes han tenido su equipo formado se van a estar enfrentando a lo largo de estas semanas para culminar el 9 de mayo. Sin duda, otra parte de raíz e historia que el club intenta conservar a lo largo del tiempo.

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Por Josefina De Mattei

 

 

 

 

En los festejos por su 89º aniversario el Club Atlético Ferrocarril invita a la comunidad a las actividades de celebración: viernes 9 de mayo a las 20 hs. final del campeonato de bochas (interclubes), Copa 89º aniversario “Roberto Ricardo” y el día sábado 10 de mayo a las 21:30 hs. una cena de camaradería, con reconocimiento a los socios vitalicios y entrega de trofeos bochófilos, que se realiza cada año en las instalaciones del club.

 

Las tarjetas deben retirarse hasta el día 10 de mayo de 2014 en la secretaria del club. El valor de las mismas es de: SOCIOS $120, MENORES (hasta 12 años) $70, INVITADOS $120.

MENÚ:

Entrada: chorizos.

Plato principal: pollo, asado y vacio, ensaladas varias, vinos tinto y blanco, y gaseosas.

Postre helado.

Torta aniversario y sidra.

 

 

 

 

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